El té es probablemente una de las fuentes más sorprendentes de
sustancias nutritivas útiles. Exceptuando el agua, el té es la bebida
más consumida en el mundo. El té verde proviene de las hojas, recién
recogidas, de la planta del té cocidas al vapor, liadas y secadas a
temperatura elevada. En cuanto al té negro, se elabora dejando marchitar
las hojas y, a continuación, enrollándolas y dejándolas secar.
Es difícil de imaginar que un gesto tan simple como el de tomar una
taza de té, nos aporta sustancias capaces de reforzar las defensas de
nuestro organismo contra enfermedades crónicas como las enfermedades
cardiacas o el cáncer.
Las sustancias nutritivas del té que han
desatado el entusiasmo de los investigadores son los llamados
flavonoides. Miles de flavonoides están repartidos por todo el mundo
vegetal y muchos de ellos tienen funciones antioxidantes. Esto implica
que son capaces de absorber y desactivar los radicales libres, que
pueden ser nefastos. Efectivamente, si estos radicales vagan libres por
el cuerpo humano, pueden originar problemas de salud crónicos, como
enfermedades cardiovasculares, cáncer, cataratas, inflamaciones,
artritis e incluso la enfermedad de Alzheimer. En este sentido, un
estudio realizado en Holanda(1) muestra que las personas que consumen
mayor cantidad de flavonoides corren menos riesgo de padecer
enfermedades cardiovasculares que los que consumen menos.
Sólo
una taza de té aporta ya alrededor de 200 mg de flavonoides, la mayoría
se libera durante el primer minuto de infusión. Además, a menor tiempo
de infusión, menos flavonoides encontraremos. Basta con beber tres tazas
al día durante dos semanas para que aumente en un 25% la concentración
de flavonoides en sangre. Y, afortunadamente, la leche no altera en nada
sus propiedades antioxidantes(2).
Durante mucho tiempo los
herbolarios chinos han alabado las propiedades curativas de esta bebida,
consumida diariamente en todo el mundo desde hace siglos. La
recomiendan para el tratamiento de muchas dolencias; algunos de sus
efectos van desde despejar la voz o facilitar los procesos digestivos
hasta aliviar la retención de agua. Hoy, parece que los científicos
occidentales van reconociendo sus virtudes médicas.
¿Qué hay en una taza de té?
Catequinas : Más que la mitad del contenido total de catequina es
galato epigalocatequina, conocida también bajo el nombre de EGCG. Sus
propiedades antioxidantes son 20 veces mayores que las de la vitamina C.
Rubigenina del té : Se trata de un flavonoide complejo que se genera cuando las hojas de té fermentan y ennegrecen.
Flavina del té : Producida también durante la fermentación de las hojas.
Cafeína : Estimulante ligero presente en el té: una taza de 200 ml
contiene una media de 40 mg de cafeína, mientras que el café instantáneo
contiene 64 mg y otros tipos de café, hasta 150 mg.
Tanino :
Se trata de un tipo de flavonoide que da aroma y amargor al té, presenta
propiedades astringentes, además de sus propiedades anti-oxidantes.
Referencias:
Hertog, M.G.L, Kromhout, D., Aravanis, C. et al. (1995) Flavonoid
intake and long-term risk of coronary heart disease and cancer in Seven
Countries Study. Arch Intern Med 155: 381 - 386
Van het Hof, H.H.,
Kivits, G.A.A., Westrate, J.A. and Tijburg, L.B.M. (1988)
Bioavailability of catechins from tea: the effect of milk. Eur J Clin
Nutr 52:356 - 359
No hay comentarios.:
Publicar un comentario